Días de Oración y Acción por Colombia DOPA 2020/21

En medio de la gravedad de la pandemia, en Colombia no solo estamos viviendo las consecuencias socio económicas de las medidas de aislamiento que se han adoptado para prevenir el contagio del Covid-19, sino el incremento de las acciones violentas en los territorios.

Con corte a 8 de septiembre, según el INDEPAZ durante el año 2020 han ocurrido 55 masacres[1] dejando 218 personas asesinadas. Al 3 de septiembre han sido asesinadas 205[2] lideresas, líderes sociales  y defensores de derechos humanos y al 29 de agosto, 42 personas en proceso de reincorporación a la vida civil. También han aumentado los abusos policiales como los experimentados en los últimos días en Bogotá.

Como personas de fe, como ciudadanas y ciudadanos creemos que es importante tener una voz crítica frente a la violencia y a las estructuras que la sostienen. Como parte de nuestro rol profético estamos llamados a traer las buenas nuevas a través del mensaje y acción de paz y reconciliación.

La Jornada DOPA 2020 tiene por lema central “Caminando la Paz, Cantando la Justicia” y quiere enfatizar en temas como el aumento del racismo, autoritarismo, las restricciones de libertades y derechos, el aumento de abuso policial, militarización de los territorios, presencia de tropas de EEUU en Colombia, falta de implementación del acuerdo de paz y las negativas a salidas negociadas con ELN y otros grupos en armas, entre otras.

Si usted (como persona, grupo, iglesia u organización eclesial) quiere participar de esta campaña puede hacerlo de la siguiente manera:

  1. Generar contenidos:Personas, iglesias, organizaciones eclesiales pueden aportar con videos, canciones, oraciones, reflexiones, estudios bíblicos muy cortos, materiales para escuela dominical, acciones de incidencia específica sobre los temas generales, específicos o sobre actividades ya planeadas y las fechas sugeridas (Ver abajo). Previamente a las actividades envíelos a dopacolombia@gmail.com. Estos contenidos se compartirán a través de los medios de divulgación del DOPA.

Características de los contenidos.

– Videos compartiendo testimonios, motivos de oración, canciones y reflexiones bíblicas no mas de tres minutos. Se pueden hacer con celular, de manera horizontal y con buena calidad de imagen y sonido. La persona que habla debe mencionar su nombre, de que iglesia/organización hace parte y ciudad. Para las canciones es útil que compartan la letra y si tiene acordes, por escrito.

– Escritos: Análisis de realidad en relación a los temas propuestos, estudios bíblicos, oraciones, materiales de escuela dominical, herramientas de incidencia. Una cuartilla o 450 palabras máximo, letra times new roman y en el número de palabras se incluye nombre del autor, iglesia/organización a la que pertenece, fecha, título y pies de página si los hay. Materiales de escuela dominical pueden incluir imágenes. Enviar archivos en word.

  1. Animar a personas, iglesias y organizaciones eclesiales a participar en las actividades.Las actividades serán virtuales y através de las redes sociales. Por favor vea las fechas previstas para las actividades y la publicidad que previamente se emite por las redes sociales,  para que pueda involucrar a sus iglesias y organizaciones. Se espera que haya interacción durante las actividades y si lo desean hacer, hagan un registro de la manera como se involucan en las actividades mediante pequeños videos, fotografías, reportes por redes sociales.
  2. Como iglesia u organización eclesial, puede ser convocante del DOPA, expréselo a través del correo electrónico dopacolombia@gmail.com

Actividades 

Ya se tienen planeadas las siguientes actividades litúrgicas que incluyen acciones de incidencia. Por favor animar a que generen contenidos, participen y registren:

  • 11 de septiembre de 5:00 a 6:30pm, Velada  (1) Antimilitarista,
  • 21 de Septiembre: Día internacional de la paz, cese al fuego y no violencia Durante el día habrá interacción de redes sociales
  • 16 de Octubre de 5:00 a 6:30 pm, Velada (2) Anti-racista
  • 20 de Noviembre de 5:00 a 6:30 pm, Velada (3) Conflictos-Frontera

Semana por la paz ( 6 de septiembre al 13 de septiembre),

Día internacional de la Democracia (15 de septiembre),

Día internacional de la Noviolencia: 2 de octubre

Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados 6 de noviembre

Día de la no violencia hacia la mujer (25 de Noviembre),

Día internacional por los derechos humanos (10 de diciembre),

Día Internacional del Migrante. 18 de diciembre.

Puede comunicarse con nosotras y nosotros a través de:

Correo electrónico: dopacolombia@gmail.com

Facebook: https://www.facebook.com/DoPAColombia/

Instagram: DOPAColombia;

Twitter :@DOPAColombia

[1] INDEPAZ. Informe de Masacres durante 2020. http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2020/09/Masacres-en-Colombia-2020-INDEPAZ-8-sept-2020-pdf.pdf

[2] INDEPAZ. Registro actualizado de asesinato de líderes sociales y personas en proceso de reincorporación. http://www.indepaz.org.co/lideres/

Lamentos, clamor y esperanzas de paz en Colombia

Por: Milton Mejía.
Pastor de la Iglesia Presbiteriana de Colombia
Docente de la Unireformada.

Días de Oración y Acción por la Paz de Colombia 2020
CAMINANDO LA PAZ, CANTANDO LA JUSTICIA
Convertirán sus espadas en herramientas de trabajo.” Is. 2:4b.

Dios de la vida y de la esperanza,
que te hiciste humano en Jesús
para enseñarnos a convivir en paz,
como tu pueblo compartimos
nuestros lamentos, clamor y esperanzas
para que como colombianos y colombianas
podamos superar tantos años de violencia
y hacer posible la reconciliación en Colombia.

Reconocemos que nuestra esperanza
de paz en Colombia se mantiene firme
dado que vemos como avance importante
la dejación de armas de la antigua guerrilla de las FARC
y que cerca de 13 mil personas aún se encuentren
en su proceso de reincorporación.

Sin embargo, lamentamos con profunda preocupación
que tres años y medio después de iniciada
la implementación del Acuerdo Final,
y después de cuatro meses de la declaración oficial
de emergencia social por pandemia,
vemos la falta de voluntad del gobierno nacional
en relación con la implementación del Acuerdo de Paz,
como lo podemos constatar a partir
de los testimonios de las comunidades
y de los informes nacionales e internacionales de verificación.

Lamentamos con gran tristeza
que la mayoría de excombatientes
no cuentan con tierras para trabajar
y hay retrasos en la Reforma Rural Integral,
pocos avances en la participación política,
el desmantelamiento de las estructuras criminales,
la sustitución de cultivos de uso ilícito
y las condiciones institucionales que garanticen
la implementación y el seguimiento a los acuerdos.

Lamentamos con profundo dolor y rechazamos
que, desde la firma del Acuerdo Final de paz hasta julio 15 de 2020,
han sido asesinados en zonas militarizadas 971 líderes sociales
y 215 personas en proceso de reincorporación.
En otras zonas con controles perimetrales territoriales
se ha incrementado la criminalidad y el poder armado
por parte de diversas estructuras armadas.
Nuestros lamentos aumentan con gran impotencia
ya que vemos que en los territorios
la presencia del Estado colombiano
está lejos de asegurar la vida y libertades
de los ciudadanos y la paz.
Esto se demuestra con las cerca de 50 masacres
que han sucedido en diversas regiones
en lo transcurrido de 2020,
donde han sido asesinadas cerca de 200 personas
entre quienes hay campesinos, indígenas,
afrodescendientes, niños, jóvenes y mujeres.

Escuchamos y sufrimos los lamentos,
durante este tiempo de pandemia,
de miles de personas que han visto morir familiares
sin ser atendidos en el sistema de salud pública,
a grupos empobrecidos a quienes
se les ha incrementado la pobreza,
la gran cantidad de hombres y mujeres
que han perdido sus empleos
o les han reducido sus salarios.

Dios de la justicia nos indigna y lamentamos
que el gobierno actual en Colombia
parece que solo tiene interés
en mejorar su imagen,
dar ayudas económicas a los grupos
que lo apoyaron en su elección
y a poner los entes de control y la justicia
al servicio de personas que tienen acusaciones
de delitos graves y se han opuesto a la paz.

Dios de paz, desde nuestros dolorosos lamentos
clamamos a ti y hacemos un llamado
por el respeto e implementación plena del Acuerdo Final
firmado por el Estado Colombiano y las FARC,
la adopción de medidas eficaces para garantizar la reincorporación,
el debido funcionamiento de las instancias pactadas
para el seguimiento a la implementación
del Acuerdo y las garantías de seguridad
para las personas reincorporadas,
y los líderes y lideresas sociales
que trabajan por la paz en Colombia.

Clamamos contra toda desesperanza
al gobierno colombiano
y a todos quienes se encuentran aún en armas
a un cese al fuego
como una imperiosa necesidad ética
para detener la guerra
que permita alivios humanitarios
a comunidades rurales
azotadas por la violencia de diversos grupos,
además de respuestas a los efectos de la pandemia del Covid-19
y permita avanzar en la consecución de una paz completa.

Dios de la esperanza y de la vida abundante,
permite que sigamos avanzando por los caminos de la paz,
cambia nuestro lamento en un canto con muchas voces
en Colombia y en todo el mundo por la justicia.

Dios que nos acompañas en nuestro caminar,
nuestra esperanza y compromiso sigue firme
hasta lograr que en Colombia
quienes usan armas para hacer la guerra
las conviertan en herramientas de trabajo
en el campo y la ciudad
o en instrumentos de música
para seguir cantando
por una paz que sea
fruto de la justicia.

Lamentation, outcry and hopes for peace in Colombia.

By: Milton Mejía.
Pastor of the Presbyterian Church of Colombia
Professor of the Reformed University.

Days of Prayer and Action for Colombia 2020
WALKING PEACE, SINGING JUSTICE
They will use their swords to make tools for harvesting.” Isaiah 2:4b.

God of life and hope,
you who became human in Jesus
in order to teach to us to live together peacefully,
as your people we share
our lament, outcry and hopes
that as Colombian people
we might overcome so many years of violence
and make reconciliation in Colombia possible.

We recognize that our hope
of peace in Colombia remains steadfast
since we see important progress
in the laying down of arms of the former FARC guerrilla
and in the nearly 13 thousand people who continue
in their process of reintegration to civilian life.

Nevertheless, we lament with deep concern
that three and a half years after the peace accord
began to be implemented,
and after four months of the official declaration
of a state of emergency because of the pandemic,
we see the lack of will of the national government
in relation to the implementation of the Peace Accord,
as is clearly demonstrated
by the testimonies of the communities and reports
by domestic and international groups charged with verification.

We lament with great sadness
that most of the ex-combatants
have no land to cultivate
and there are delays in comprehensive rural reform,
few advances in political participation,
in the dismantling of criminal structures,
in the substitution of illicit crops
and in the institutional conditions to guarantee
the implementation and monitoring of the accords.

We lament with deep pain and we repudiate the fact
that, between the signing of the Final Agreement of peace and July 15, 2020,
971 community leaders have been assassinated in militarized zones
and another 215 people in process of reintegration after laying down arms.
In other controlled territorial regions
there is increased criminal activity and capacity
on the part of diverse armed groups.

Our laments increase with great impotence
since we see that in the territories
the presence of the Colombian State
is far from assuring peace, life,
and the liberties of its citizens.
This is demonstrated with nearly 50 massacres
which have occurred in diverse regions
thus far in 2020,
where nearly 200 people have been murdered,
among them farmers, indigenous people,
afrodescendents, children, young people, and women.

We hear and we suffer the lamentations,
during this time of pandemic,
of thousands of people who have watched family members die
unattended by the system of public health,
and impoverished groups
whose poverty level has increased,
the many men and women
who have lost their jobs
or whose wages have been reduced.

God of justice, we are angered and cry out
to see that the current government in Colombia
seems to have no other interests
than improving its image,
giving economic aid to the groups
that supported its election,
and putting the legal and justice systems
at the service of people who stand accused
of serious crimes and have opposed the cause of peace.

God of peace, from our painful lament
we cry out to you and we issue a call
for the respect and total implementation of the Peace Accord
signed by the Colombian State and the FARC,
the adoption of effective measures
to guarantee the reintegration of excombatants,
the proper functioning of the agreed-upon mechanisms
for monitoring the implementation of the Accord,
and the guarantees of security
for people in process of reintegration
and the community leaders
who work for peace in Colombia.

We cry out in the face of all hopelessness
to the Colombian government
and to all still in armed struggle
for a ceasefire
which is an urgent ethical necessity
in order to stop the war
and allow humanitarian relief
to reach rural communities
flagellated by the violence of diverse groups,
as well as relief for the effects of the COVID-19 pandemic,
allowing steps forward in the attainment of a complete peace.

God of life and hope,
grant that we might continue
moving forward in the ways of peace.
Turn our lamentations into a song with many voices,
in Colombia and in all the world, for justice.

God who accompanies us in our path,
may our hope and commitment remain steadfast
until Colombia sees the day
when those who use weapons to wage war
turn them into tools for work
in the fields and the cities
or musical instruments to accompany our song
for a peace that is the fruit of justice.

ACTIVIDADES PARA NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES

Ilustra en una hoja blanca a través de un dibujo lo que representa esta frase:

“La vida de las personas es sagrada,
no mas asesinatos en Colombia!”

  • También puedes enviar una fotografía de tu carta en Twitter, Instagram, y Facebook usando los Hashtag #CartasPorLaPaz #DOPA2020.

En las publicaciones en las redes no olvides etiquetarnos: @DOPAColombia

Y en Twitter etiqueta a las siguientes direcciones:

  • Presidente Iván Duque @IvanDuque
  • Presidencia de la República @infopresidencia
  • Directora de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior @LorenaRiosC
  • Ministerio del Interior @MinInterior

ACTIVIDADES SUGERIDAS PARA INCIDENCIA

VELADA VIRTUAL

Si quieres enviar un mensaje al Presidente de la República, rechazando el aumento de la violencia y la adopción de medidas para disminuirla, puedes usar como ejemplo la carta que está abajo (Se puede usarla propia redacción o simplemente copiar el texto recomendado).

Modelo de Carta

Después de escribirla puedes hacer lo siguiente:

  • Envíala directamente al correo electrónico contacto@presidencia.gov.co
  • También puedes enviarla al grupo impulsor del DOPA y nosotros la hacemos llegar al correo electrónico de la Presidencia de la República. https://www.facebook.com/DoPAColombia/
  • Si lo prefieres puedes enviar una fotografía de la carta en Twitter, Instagram, y Facebook usando los Hashtag #CartasPorLaPaz #DOPA2020.

En las publicaciones en las redes no olvidar etiquetar @DOPAColombia

Y en Twitter etiquetar a las siguientes direcciones:

  • Presidente Iván Duque @IvanDuque
  • Presidencia de la República @infopresidencia
  • Directora de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior @LorenaRiosC
  • Ministerio del Interior @MinInterior

Leyendo los tiempos: Análisis de contexto sur occidente 2020

Por: Juan David Morales. Abogado. EDUPAZ

Plomo es lo que hay, plomo es lo que viene”

Hay una realidad mucho más visible el día de hoy, en gran parte del territorio nacional se experimenta una gran preocupación por la ola de nuevas masacres y atentados en contra de la población civil que nos recuerda un escenario que creíamos había sido superado. Si bien, desde hace unos años ha habido una tendencia al incremento de asesinatos selectivos en contra de líderes sociales y ex-combatientes de las FARC, hoy las acciones violentas se desarrollan con gran fuerza en contra de personas que no necesariamente ostentan una calidad de liderazgo en su comunidad o que hacen parte del proceso de reincorporación. Masacres como las que se cometieron en el barrio Llano Verde en la ciudad de Cali, en Samaniego en el departamento de Nariño o en el Tambo – Cauca, exhiben que la violencia en Colombia, se está nuevamente exacerbando sin consideración alguna.

Ahora, hay dos elementos que tienen en común estos tres últimos hechos. El primero, es que todos se desarrollaron en la región del sur occidente colombiano, una región que tiene una lista amplia de complejidades, que van desde la inequidad social, la presencia de grupos al margen de la ley en continuo reacomodo por los espacios dejados por el bloque sur occidental de las FARC – EP, así como la existencia de cultivos de uso ilícito y las condiciones para “sacar” la droga que se procesa hacia otros países. El segundo elemento, es que en su mayoría las personas que fueron asesinadas eran jóvenes inclusive algunos menores de edad, lo que implica un grado de reproche mayor y un análisis más acucioso sobre porqué la niñez y la juventud está siendo afectada.

Es claro que la cuarentena, implementada como respuesta a la emergencia sanitaria por el Covid-19, incrementó la sensación de inexistencia del Estado Colombiano, principalmente en los territorios rurales, lo que fue aprovechado por los grupos armados para hacer mayor presencia en los territorios y así poder “controlar” la vida de la población. Esta imposición de una autoridad ilegitima, ha impactado violentamente a la comunidad, quienes al no ajustarse a las “nuevas normas”, terminan siendo afectados. Finalmente, quien permanece en el territorio durante este tiempo continúan siendo los grupos armados por lo que, hasta que las instituciones del Estado no vuelvan a hacer presencia, la violencia tenderá a ser constante.

Resistencia es lo que hay, resistencia es lo que viene”

No obstante el panorama gris previamente descrito, es evidente que en Colombia se continúa gestando un movimiento de resistencia en gran parte del territorio nacional. Si bien al comienzo de la cuarentena impuesta por el gobierno la movilización social como expresión de inconformidad y descontento en las calles se detuvo, no lo hicieron las organizaciones sociales quienes se han adaptado a escenarios virtuales para continuar desarrollando su labor. Por supuesto, esta virtualidad ha implicado muchos retos en materia de conexión, sobre todo, con aquellos territorios en donde es inexistente el internet. Sin embargo, se ha intentado mantener comunicación con las comunidades, quienes informan lo que cada día viven y experimentan.

Ante la ola de violencia que experimenta el sur occidente, se ha incrementado como contra peso una voz colectiva que rechaza este tipo de acciones. Por ser jóvenes en parte las personas que han sido afectadas, es este mismo grupo poblacional quien se ha estado expresando, por lo que lentamente vuelven a surgir expresiones de movilización social que democratizan la lucha social y política en la región. A ello se suma la incidencia de figuras eclesiales, artistas, políticos de oposición y demás, que nutren un escenario de resistencia frente a una nueva etapa del conflicto armado que experimenta nuestro país.

Let’s Make a Pact for the Peace of Colombia

In these Days of Prayer and Action for Peace in Colombia, we invite people of conscience and commitment to join in the movement for peace, and symbolize their commitment by signing the pact below.

You may share your commitment with a phrase or photo on social media using #LetsMakeAPactForPeace and #DOPA2019, and make a friendship bracelet in the yellow, red, and blue of the Colombian flag as a reminder of this call to peacemaking. You may register your signature on this form.

We speak of making a pact not so much in a legalistic sense, but from an ethical perspective. This type of pact is not precisely a contract, its validity does not depend on the fulfillment of certain terms. Making a pact begins with the initiative of one party, who receives with joy the affirmative response of the other, but does not require it. The one who makes the pact does so first and foremost as an expression their character and commitment, before any intent to establish terms in a mutual agreement.

By signing our names to this pact, we seek to put in words some of the basic principles that orient our way of living as people of conscience and commitment. They are an attempt to respond to the question: What do we desire, for other people and for ourselves? We hope that people of diverse political perspectives, social classes, ethnic and religious groups, can be united in this pact, which expresses our commitment to seek the common good.

Our Pact for the Peace of Colombia

We affirm that life is sacred, in all its expressions, in humanity and the rest of creation. And so, we pact to reject war and violence as methods to solve conflict.

We affirm that we are all part of this country, not only those of us who think the same. And so, we pact to listen to those who think or behave differently, engaging in dialogue about their ideas and lived experiences, and although we may not agree with them, we will not hate or stigmatize the other.

We affirm that without justice it is impossible to build peace. And so, we pact to defend the proper and independent operation of the mechanisms of the Comprehensive System of Truth, Justice, Reparation, and Non-Repetition which keep the victims of Colombia’s conflict at the center in the effort to do justice after generations of war.

We affirm that peace must be holistic and complete. And so, we pact to insist upon the fulfillment and implementation of the peace accords that were signed, and the renewal of dialogues with the ELN guerrilla group.

We affirm the value and dignity of campesino farmers, Afro-descendant communities, and indigenous ethnic groups. And so, we pact to promote their rights and to celebrate their leadership in Colombian society.

We affirm that peace is not a destination but a way of life. And so, we pact to cultivate patience, humility, coherence, and love in our life, so that these radical values might orient our actions and the practices and policies of our society.

Join us and sign this pact, you can do it here

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScnVr4MOWSse0LJDQ8gv3_gRkK2b9SOTF6psKhl7HrYKa9cWg/viewform

Pactemos la Paz

En estos Días de Oración y Acción por la Paz de Colombia, todas las personas de compromiso y conciencia que se unen en este movimiento por la paz son invitadas a simbolizar su compromiso a través de la firma de este pacto. Pueden compartir su compromiso a través de una foto o frase en redes sociales con los hashtag #PactemosLaPaz y #DOPA2019. También pueden hacer manillas con los colores amarillo, rojo, y azul de la bandera colombiana como un recuerdo de su compromiso con la construcción de paz. Pueden registrar su firma a través de este formulario.

No hablamos de pacto tanto en un sentido legalista, sino en su sentido ético. Ese tipo de pacto no es igual a un contrato, porque su validez no depende de que se acaten ciertos términos. El acto de pactar comienza con la iniciativa de una parte, quien recibe con gozo la respuesta afirmativa de la otra, pero no la requiere. Quien hace el pacto primeramente expresa su carácter y compromiso, antes y más allá de buscar establecer términos de un acuerdo mutuo.

Al firmar este pacto, buscamos poner en palabras algunos de los principios básicos que orientan nuestro accionar como personas de compromiso y conciencia. Son un intento de responder a la pregunta, ¿Qué anhelamos para las demás personas y para nosotros mismos? Esperamos que personas de diversas perspectivas políticas, clases sociales, grupos étnicos y religiosos, puedan unirse en este pacto, que nos compromete a buscar el bien común.

Este es nuestro Pacto por la Paz

Afirmamos que la vida es sagrada, en todas sus expresiones de la humanidad y del resto de la creación. Por eso, pactamos rechazar la guerra y la violencia como métodos para resolver el conflicto.

Afirmamos que todas y todos somos parte de este país, no sólo quienes pensamos igual. Por eso, pactamos escuchar a quienes piensan o se comportan de una manera diferente, dialogar sobre sus ideas y experiencias de vida, y aunque no estemos de acuerdo, no odiaremos ni estigmatizaremos al otro.

Afirmamos que sin justicia es imposible construir paz. Por eso, pactamos defender el buen funcionamiento independiente de los mecanismos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación, y No Repetición que mantienen a las víctimas en el centro al buscar hacer justicia luego de generaciones de guerra.

Afirmamos que la paz debe ser integral y completa. Por eso pactamos exigir el cumplimiento e implementación de los acuerdos de paz firmado y la reanudación de los diálogos con el ELN.

Afirmamos el valor y la dignidad de la gente campesina, de las comunidades Afro-descendientes, y de las etnias indígenas de esta tierra. Por eso, pactamos reivindicar sus derechos y a celebrar su liderazgo en la sociedad colombiana.

Afirmamos que la paz no es un destino sino una forma de vivir. Por eso, pactamos cultivar en nuestra vida la paciencia, la humildad, la coherencia, y el amor, para que estos valores radicales orienten nuestros hechos y las prácticas y políticas de nuestra sociedad.

Únete y firma este pacto con nosotros, puedes hacerlo aquí

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScnVr4MOWSse0LJDQ8gv3_gRkK2b9SOTF6psKhl7HrYKa9cWg/viewform

Design a site like this with WordPress.com
Get started